Del progreso y la paz con el Socialismo, al retroceso y la guerra con el Capitalismo

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LA ORGANIZACIÓN Y LA LUCHA SON EL ÚNICO CAMINO

En este año 2017 se cumplen los 100 años del triunfo de la Gran Revolución Socialista en Rusia. Esta revolución abrió una gran perspectiva para la clase obrera mundial, con avances extraordinarios en la liberación social de las capas oprimidas y con grandes conquistas convertidas en derechos para los trabajadores plasmadas en todo el mundo por medio de leyes.

Al cambiar la naturaleza del estado pasando de la hegemonía monárquica (zares) y burguesa a la hegemonía de la clase obrera en alianza con los agricultores pobres y soldados, pudieron conseguir la paz, el fin de la primera Guerra Mundial, la tierra para el pueblo, el derecho al trabajo, a la educación, a la vivienda y a decidir por medio de participación en asambleas de forma cotidiana los asuntos importantes del estado socialista.

Las pensiones, la seguridad social, el gran avance de la mujer hacia la igualdad real (el derecho al divorcio, al aborto, el no depender del marido, etc.) o la completa garantía de los niños en cuidados y alimentación fueron conquistas que sentaron sus bases con la toma del Palacio de Invierno y el triunfo de la Revolución Socialista por el proletariado y el pueblo.

Este preámbulo que hacemos en el 1º de Mayo de 2017, tiene una estrecha relación con la etapa que estamos viviendo en la que el gran capital, motor de la derecha reaccionaria y semifascista con el aliado fiel de la socialdemocracia y el oportunismo entregados a su estrategia, tratan de darle la vuelta y liquidar las conquistas acumuladas de la clase obrera a lo largo de la Historia, incluyendo la victoria sobre el nacismo y el fascismo en la segunda Guerra Mundial.

En esa lucha de clases que la derecha pretende negar, aunque es la primera en ponerla en marcha y agudizarla con las agresiones a los trabajadores y al pueblo, ataca en forma de recortes de todo tipo (desde diversos ángulos como en la sanidad, la educación, la dependencia, las pensiones…) o en forma de privatizaciones y externalizaciones de empresas para abaratar los salarios y esclavizar a la clase obrera.

Otra forma de agresión del capital son las contra-reformas laborales, siendo pactadas (la inmensa mayoría) o asumidas por los sindicatos del régimen capitalista (CCOO y UGT convertidos en amarillos) sin ninguna resistencia ni lucha por parte de estas estructuras sindicales absolutamente corrompidas y en manos de la patronal y los gobiernos.

Con estas contra-reformas laborales los gobiernos del capital atan de pies y manos a los trabajadores y arman con puñales a los empresarios para que hagan y deshagan a su antojo: contratación y subrogación a la carta, despidos baratos, salarios de miseria, condiciones de trabajo inhumanas, régimen disciplinario cuartelario y humillante…

El régimen policiaco-represivo funciona a tope desde el exterior de las empresas con toda la fuerza bruta del aparato del estado que interviene en las huelgas y manifestaciones, en los desahucios de familias sin recursos o contra los estudiantes de forma brutal, todo ello con un código penal que en el conflicto social legítimo responde con agresión creciente por parte de los cuerpos represivos, aplicando la cárcel y la ley anti-terrorista en el conflicto social.

¿Cuántos trabajadores y trabajadoras hay encausados y condenados por el código penal? Muchos, cuando no tenía que haber ninguno.

Esto demuestra que en el régimen capitalista no hay marco ni espacio para desarrollarnos como trabajadores de forma colectiva y organizada, de ahí la necesidad de superar, cuanto antes, este sistema opresor e injusto que solo nos utiliza para trabajar por muy poco y consumir lo poco que ganamos.

Las consecuencias de esta política, que a veces pretenden pasar desapercibidas, resulta brutal ya que las 125 empresas cotizadas en el año 2016 obtuvieron unos beneficios de 27.625 millones de euros (4,5 billones de pesetas) el 13,3% más que en el año 2015, siendo la banca uno de los sectores más estafadores de las capas populares porque entre el BBVA y el Santander suman unos beneficios de 9.674 millones de euros.

Con estos datos recientes sí podemos apreciar con claridad que estamos en un sistema que se gobierna contra los trabajadores, preocupándose sólo que los ricos sean cada vez más ricos. ¿Cómo se explica que los salarios desde 2008 hayan perdido una media de poder adquisitivo por encima del 20%, y que cerca de un tercio de la población se encuentre al borde de la exclusión social, o que haya una población infantil amplia con graves carencia de alimentación?

El régimen monárquico corrupto impuesto por y para el gran capital, funciona bien para ellos, sobre la base de la agresión a los trabajadores/as y a las capas populares imponiéndoles de manera constante el incremento de la explotación.

Podemos fijarnos en los trabajadores de los sectores que crecen de forma constate como los servicios de hotel, los técnicos de telecomunicaciones, la construcción, la informática, el telemarketing, la limpieza… y vemos como la externalización del trabajo significa cobrar entre el 20% y el 50% menos y en muy peores condiciones que con la contratación directa.

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Para la Coordinadora Sindical de Clase esto no puede seguir así, la lucha contra estas políticas hay que darla desde el seno de la clase obrera, organizándose y haciendo frente a la situación con entereza y convicción. El falso reclamo que se hace desde ciertos sectores en el sentido de abandono de la lucha para centrarse en las instituciones es un espejismo que tenemos que desprendernos de él cuanto antes. La ley de hierro que se nos aplica a la clase obrera tenemos que derrotarla en la calle y en las empresas con la lucha y organización de los trabajadores.

Las instituciones de la burguesía están para mantener la explotación de la clase obrera, encontrándose profundamente corrompidas, desde la monarquía impuesta, pasando por la presidencia del gobierno, parlamentos… y no se modificará sin la intervención masiva del pueblo para darle la vuelta a esta situación gangrenada.

Conocemos dos instituciones clave como instrumentos de apoyo al decadente y agresivo sistema capitalista, que son la Unión Europea, con su amparo a este sistema de explotación corrupto y siempre exigiendo más contra-reformas laborales para incrementar la explotación de los trabajadores, y la OTAN como instrumento agresivo del imperialismo que practica ataques criminales contra los pueblos soberanos.

El imperialismo Norteamericano con el fascista Trump (“elegido” recientemente), la OTAN, la Unión Europea y los reaccionarios y oportunistas de todo el mundo ponen en peligro a la humanidad barajando como opción la guerra, que ya vienen desarrollando desde la desintegración del campo socialista.

Hoy la clase obrera y los pueblos vienen desarrollando luchas heroicas, en todas partes del mundo, contra un sistema violento, agresor e injusto. Ese es nuestro futuro que lo asociamos al progreso y al socialismo.

El sindicalismo que representamos la CSC aspira a jugar un papel importante en ese proceso de progreso, uniendo y articulando el sindicalismo de clase en el estado español que, formando parte de la Federación Sindical Mundial, de clara orientación clasista y representativa con más de 90 millones de afiliados, abramos un camino mejor para la clase obrera de nuestro país y mundial.

 

¡Viva la clase obrera!

¡La lucha es el único camino!

¡Hasta la victoria siempre!

 

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