¿Democracia o despotismo?: la realidad sobre la democracia burguesa

La democracia burguesa es desde hace décadas el sistema político predominante en el mundo, hasta el punto de que se concibe como el mejor sistema posible; no obstante, hemos de cuestionarnos qué significa y qué implica realmente la democracia burguesa. La palabra democracia proviene del griego y significa gobierno del pueblo. He aquí las cuestiones fundamentales: ¿la democracia burguesa es el gobierno del pueblo?, ¿la democracia burguesa representa la voluntad popular?

Ambas realmente forman parte del mismo problema, que no es otro que la representatividad de la democracia burguesa. Dicha representatividad se logra hipotéticamente a través del voto de todos los ciudadanos mayores de 18 años que confluyen en la urnas,  generalmente cada cuatro años para elegir a sus representantes políticos vinculados a un partido. A simple vista, parece que el ciudadano cuenta con la capacidad de elegir a aquel partido que represente sus intereses, ¿pero y si esos intereses no son los suyos?. Los partidos políticos burgueses se comportan como auténticas máquinas electoralistas y su único fin es lograr el mayor número de votos posible de cualquier forma posible, es decir, ya sea mintiendo, manipulando e influyendo a la opinión pública e incumpliendo de forma sistemática las promesas electorales

Del mismo modo, existe en el seno de estas organizaciones falta de coherencia a nivel ideológico y ausencia de una estrategia política que sirva a los intereses de la mayoría, puesto que su único fin es conquistar el poder político para hacer valer sus intereses, unos intereses que pese a lo que propugnan no son los intereses de la mayoría, de la esclavitud asalariada. Ya sea desde el polo más reaccionario -Ciudadanos, PP y PSOE- o desde el polo más oportunista -Podemos e IU-, los intereses de estos partidos no representan los intereses del pueblo trabajador, en tanto en cuanto son organizaciones integradas en un sistema burgués que impone las reglas en el terreno político, económico y social. La actual Ley de Partidos por ejemplo, ilustra en buena medida como la burguesía impone las reglas del juego en el terreno político, sabiendo de buena manera qué ocurre en última instancia con aquellos que no las acatan: ilegalización y encarcelamiento de aquellas organizaciones que no se someten al dictado del capital.

Por consiguiente, resulta evidente que la democracia actual no es más que una democracia que sirve única y exclusivamente a los intereses del capital, dado que el Estado en el que se desarrolla es un Estado burgués, y es la burguesía quien posee el control del aparato estatal y quien decide quién o qué está dentro o fuera de la legalidad. Este hecho muestra a todas luces que la democracia burguesa no es más que la dictadura del capital, es decir, la dictadura de unos pocos sobre la mayoría. Por ello, la única democracia posible es la democracia obrera, una democracia que a diferencia de la burguesa defiende y representa los intereses de la inmensa mayoría, orientada por el Partido Comunista, que es el partido político de la clase obrera y cuyo fin no debe ser otro que la conquista y construcción del Socialismo

En consecuencia, es el Partido el guía y organizador del movimiento progresivo y revolucionario que culminará en una auténtica democracia que sea capaz de velar por el bienestar de los trabajadores y que ponga fin a la explotación del hombre por el hombre y a la desigualdad social a través de la conquista del poder por parte del proletariado. Los trabajadores nos encontramos sumidos en la pobreza, en la miseria, en la explotación y en la precariedad como consecuencia de un sistema criminal que no nos representa, que sólo representa los intereses de unos pocos. Por ello, el deber de los comunistas es hacer ver a los trabajadores que el Partido representa el interés común del pueblo oprimido. Mientras que el resto de organizaciones políticas, ya sean reaccionarias u oportunistas, persiguen sus propios intereses, que no son otros que los intereses de la clase dominante, que se ha encargado durante décadas de convencernos de que la democracia burguesa es el único sistema posible, de que este sistema representa la voluntad popular, ante esta vil mentira, los comunistas consecuentes manifiestan que la democracia burguesa sólo es una gran falacia que bajo esa apariencia oculta lo que realmente es, una dictadura, la dictadura del capital

!Ante la democracia burguesa, poder popular!

!Frente al oportunismo, coherencia y disciplina!

!Viva la lucha de la clase obrera!

One thought on “¿Democracia o despotismo?: la realidad sobre la democracia burguesa

  1. Totalmente de acuerdo con la editorial, la democracia burguesa ha permitido que en países como Argentina un millonario corrupto llegue a la presidencia, o cerrado los ojos ante un virtual golpe de estado como ocurrió en Brasil-

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