La ACDT se solidariza con los trabajadores de Astilleros

Bajo la consigna “Por un trabajo digno”, el pasado 27 de de Junio la Coordinadora de Profesionales del Metal de la Bahía de Cádiz (CPM) convocó una concentración a las puertas de las instalaciones de Navantia en los astilleros de Puerto Real para condenar los terribles accidentes laborales que sufrieron dos trabajadores de la industria auxiliar a primeros de mes, por los que uno de ellos padece graves quemaduras sobre el 25% de su cuerpo debidas a la deflagración de un vehículo y el otro finalmente perdió sus dos piernas como consecuencia de las enormes heridas que le provocó el impacto de un tubo de más de dos toneladas de peso. Los compañeros de la CPM también solicitaron la intervención del comité de empresa de Navantia para exigir a la empresa el cumplimiento íntegro de las medidas de seguridad. Así mismo, hicieron un llamamiento a todos los trabajadores de la factoría para acudir el próximo día 7 de julio a una asamblea abierta que se celebrará en Puerto Real.

La ACDT estuvo presente en dicho acto para mostrar su solidaridad con estas dos nuevas víctimas del trabajo precario en el sector naval. Y es que de los 2000 trabajadores que cada día entran en las instalaciones de Navantia, sólo 400 pertenecen a la empresa matriz, mientras que el grueso de trabajadores se reparte en un número de contratas que puede oscilar entre 10 y 15 empresas de distinto tamaño, en donde para colmo Navantia da una condición de privilegio a la contrata MONCOBRA que a su vez desvía trabajo a otras empresas de la llamada industria auxiliar. Es bueno saber que Navantia es una sociedad pública participada al 100% de su capital por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), es decir, se trata de una empresa propiedad del Estado. En estas condiciones, se evidencia que el Estado, con sus gobiernos de turno y sus administraciones centrales y autonómicas, consienten la existencia de una perversa cadena de subcontratación que permite la precarización laboral en Navantia a costa de la salud de los trabajadores del sector, y donde no queda claro que suponga un ahorro en los costes de producción, a la vez que supone una privatización encubierta.

Desde la ACDT denunciamos la inconcebible actitud de la mayoría del comité de empresa de Navantia, en manos del sindicato CCOO que, no sólo se ausentó de la concentración sino que durante todo este tiempo no ha tenido siquiera la deferencia de emitir un mísero comunicado de apoyo hacia los dos trabajadores heridos en el tajo, lo cual es una muestra más de su dejación de funciones en materia de seguridad laboral en particular y de la defensa de los derechos de los trabajadores en general, demostrándose de parte de quién está sistemáticamente este sindicato: de la patronal. Los trabajadores debemos combatir a sindicatos como CCOO que, desde los comités de empresa hasta los despachos de sus direcciones burócratas, pasando por los consejos de administración de grandes empresas donde están cómodamente instalados, su misión es la de desconcienciar, desmovilizar y vender a los trabajadores por suculentos emolumentos y prebendas con las que mantener su falsa condición de sindicatos “más representativos”.

La historia contemporánea de la Bahía de Cádiz va indisolublemente unida a la de los Astilleros, un sector industrial que se ha levantado en esta tierra con la sangre y el sudor de la clase obrera gaditana, engendrando un fuerte sentimiento de pertenencia a través de generaciones y generaciones de trabajadores. Desde que en el año 1717 se ordenara la construcción del Real Arsenal de la Carraca, el primer astillero moderno de todo el Estado ubicado precisamente en San Fernando, el reguero de accidentes laborales es una sangrante constante en el sector naval. Los trabajadores no necesitamos esculturas que enaltezcan a los obreros caídos en el tajo como proponían algunos ya en el año 1998. Lo que necesitamos es erradicar de una vez las nefastas condiciones laborales en las que desempeñamos nuestro trabajo, que provocan lesiones físicas irreparables e incluso la muerte, destrozando familias y llevándolas a un sufrimiento que nada ha importado ni importa a los empresarios y a sus políticos en los tres siglos de existencia de la industria naval española que se cumplen este año. Miente descaradamente Navantia al afirmar que “está comprometida con la […] formación, bienestar de sus empleados y mejora del entorno industrial” cuando se incumple sistemáticamente -con la aquiescencia de los sindicatos amarillos- la prevención de riesgos laborales en sus instalaciones, que provocan gravísimos accidentes laborales, o cuando se prolonga sistemáticamente la jornada laboral por un aumento de la carga de trabajo que no puede soportar la plantilla actual, todo ello en una provincia como Cádiz que sigue a la cola del paro nacional con un 33,87% registrado en el primer trimestre del año, un paro crónico que demuestra el desinterés absoluto que las instituciones estatales y políticas confieren a este asunto pero que en cambio se desviven por aparentar un sistema democrático celebrando estos días los 40 años de una Constitución Española que hunde sus raíces en el franquismo. Señalaba Felipe VI en su discurso que “El respeto a la legalidad constitucional, en democracia, no es una amenaza o una advertencia para los ciudadanos, sino una defensa de sus derechos. Porque dentro de la ley es donde cobran vigencia los principios democráticos“. Y nosotros nos preguntamos: ¿Qué respeto otorga la legalidad constitucional a los representantes sindicales o a los compañeros de la CPM que son despedidos impunemente y en masa por la patronal? ¿Qué respeto reciben de las leyes españolas los 56 trabajadores muertos en los tajos sólo en Andalucía en estos primeros meses del año?

Para revertir esta situación los trabajadores no podemos esperar que otros lo hagan por nosotros. Debemos organizarnos urgentemente. En los astilleros de Puerto Real tan solo los trabajadores de Navantia poseen comité de empresa y para desgracia de ellos es un comité secuestrado por los vendidos de CCOO, lo que de facto significa que están a merced de la empresa. Todos los demás trabajadores de la industria auxiliar de Navantia Puerto Real se encuentran faltos de organización y por tanto sólo pueden actuar individualmente para intentar que se respeten sus condiciones laborales, una quimera a tenor de lo que estamos viendo, pues ¿qué puede hacer un trabajador en solitario frente al poder de una empresa?.

Desde la ACDT hacemos un llamamiento a los compañeros de la industria naval de Puerto Real, de San Fernando y del resto de astilleros del Estado, a los sindicatos de clase y a los colectivos de trabajadores para que estos se organicen en sus centros de trabajo en base a los principios de clase, es decir, desde la defensa de los derechos colectivos que requerimos los trabajadores por pertenecer a una clase social que, produciendo todo lo que se genera en el país, apenas puede subsistir percibiendo salarios de miseria y sumidos en la precariedad. Es hora de que todos nos unamos como un puño, demos un paso al frente y digamos basta. La unidad, la organización y la solidaridad de clase son nuestras armas frente al terror patronal y al sindicalismo cómplice de la penuria que padecemos los trabajadores en este sistema económico agotado en todos los sentidos. La patronal sólo entiende de derechos laborales cuando le tocamos lo que más le duele: la producción. Convoquemos simultáneamente desde los centros de trabajo una huelga general que obligue a las empresas a cumplir nuestras exigencias, las que decidamos nosotros los trabajadores en las asambleas, no las que se cocinan en las oficinas de esos sindicatos que el régimen capitalista otorga la condición de más representativos como son CCOO, UGT y USO.

¡ No más víctimas en los tajos. Por el cumplimiento de las medidas de seguridad !

¡ Contra la Subcontratación. Personal Público para las Empresas Públicas. No a la Privatización Encubierta !

¡ Por la unidad de la clase obrera. Compañeros, uníos a la ACDT !

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