Monopolización del sector textil. La crisis acaba con la cadena BLANCO mientras el grupo INDITEX obtiene rendimientos record

La economía capitalista se caracteriza por una producción caótica y anárquica, llevada por el único objetivo de obtener beneficio que hace que se concentre el capital y la creación de empresas en aquellos mercados que ofrecen mayor rentabilidad, en lugar de tener en cuenta las necesidades de la sociedad, desplegando una publicidad que exprima al máximo el consumo de sus productos de manera artificial, fomentando el endeudamiento de los consumidores, creando con todo ello burbujas de especulación que terminan por reventar dejando como resultado la acumulación de riqueza en unos pocos empresarios, mientras el pueblo trabajador queda desprovisto del mínimo para poder sobrevivir pese a haber producido toda la riqueza con su esfuerzo manual e intelectual.
El sector textil, como cualquier otro bajo el régimen capitalista sigue inexorablemente las leyes que rigen dicho modo de producción, y la crisis es el momento donde se pone de relieve con mayor intensidad las consecuencias de la competencia entre empresas: la conformación de  grandes monopolios que con el ingente capital acumulado puedan adquirir mayor capacidad tecnológica que deje a las empresas de la competencia en la cuneta, y que acaparan el mercado, incrementando a su vez su tamaño y su capacidad para eliminar a más competidores.
Como se hace eco recientemente en The Wall Street Journal, Inditex es la corporación de referencia mundial del sector, siendo su elevada capacidad organizativa la clave de su éxito, donde la competencia no puede imitarla, y por la cual puede ajustarse a las tendencias de la moda en tiempo record de 25 días, desde que detecta la necesidad en la clientela, diseña, fabrica, plancha, etiqueta y distribuye las prendas en cada tienda, todo ello trabajando con proveedores de 10 países diferentes, ubicados en Asia, África, Sudamérica, y Europa.
Así vemos que en este año Inditex sigue su expansión internacional abriendo tiendas del grupo en nuevos países pese a estar ya presente en 93; planifica para 2017 la construcción de un tercer hangar en el aeropuerto de Santiago donde tiene su sede logística; incrementó la facturación de su filial irlandesa destinada a la venta online en un 41%, alcanzando este modo de venta el 5,5% de la facturación; y facturó en 2015 un 15% más que en 2014, llegando hasta los 20,900 millones, con resultado neto de 2.875 millones de euros.
En el lado opuesto del éxito están sus competidores. La corporación Blanco ha anunciado su cierre, dejando 850 despidos y 102 establecimientos. En 2013, año que padeció su primer concurso de acreedores,  llegó a tener 270 tiendas y 2.000 empleados. Tras sucesivos EREs, la plantilla queda definitivamente liquidada.
Como resultado de un sistema de producción absurdo donde no se produce lo que la sociedad necesita, se produce más de lo que se puede consumir, y donde la riqueza de la producción social es robada por los integrantes de la clase propietaria de los medios de producción, quedan miles de personas expulsadas al desempleo, en un contexto de crisis donde seguramente no vuelvan a encontrar otro con el que obtener los recursos mínimos para su supervivencia, mientras que una sola persona, Amancio Ortega accionista mayoritario de Inditex, incrementa su patrimonio hasta superar la riquezas de 132 paises.

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