Rafael Nadal, deportista al servicio del capitalismo

La burguesía y su prensa, como voceros de la clase más hipócrita de la historia, siempre se ha caracterizado por vilipendiar a los deportistas procedentes de países socialistas, como históricamente se ha podido constatar leyendo las habituales “críticas” basadas en lugares comunes: dopaje, propaganda a través del deporte, etc. Claro que estos mismos media, son los que silencian que los mayores casos de dopaje provienen de países con economía de libre mercado, y que los deportistas son utilizados como propaganda de las ideas de la clase dominante.

Es para lo que utilizan la figura de este tenista. La brunete mediática, ante una España que se descompone a pasos agigantados con cifras récord de paro, desigualdad y miseria, necesita el “panem et circenses” habitual para distraernos de los problemas que realmente nos afectan.

Claro que en todo este tema juega un papel muy importante la actitud personal. Grandes y auténticas figuras del deporte como Teófilo Stevenson nunca se prestaron a ser la correa de transmisión ideológica de los burgueses en lo deportivo, y nunca traicionó al pueblo cubano. Sin embargo, individuos como Nadal siempre están dispuestos a servir de altavoz de los patrones, puesto que con ello engordan sus cuentas corrientes, que luego tributan en el extranjero. Son así, los patriotas de pulsera.

Esto se observa en las declaraciones que el ínclito realizó hace escasos meses en el acto organizado por el Banco de Sabadell, responsable de miles de desahucios y parte de esa banca a la que el pueblo le estamos pagando las deudas de su fiesta capitalista. El pelele de los burgueses se expresaba en los siguientes términos: “Se han hecho cosas malas, se han construido cosas que no debían, se ha gestionado mal y la gente que lo ha hecho mal está siendo castigada como es lógico, pero viajo por todo el mundo y en España tenemos cosas muchísimo mejores que en la mayoría de países que están por encima nuestro“. No contento con semejante majadería, la estrellita continuó su diarrea mental, refiriéndose con privilegios, con buena situación a “la sanidad, las carreteras y un estado de bienestar muy importante“. “Promocionarnos tan mal durante tantos años repercute directamente en nuestra imagen como país fuera de aquí. No hemos estado bien, pero no hace falta airearlo día tras día, mes tras mes y año tras año. No es justo que nos quejemos todo el día de un país que creo es un privilegiado”.

Tamaña desvergüenza es presentada como normal por la prensa burguesa, que presenta a este individuo como opinión autorizada. Sin embargo, la realidad es tozuda. Baste con citar el deplorable estado de la sanidad, que causa decenas de muertos de manera directa. El paupérrimo estado de las carreteras, donde hemos tenido que financiar las deudas de las concesionarias de autopistas con dinero público. Y ya mencionar un Estado de Bienestar con sueldos por debajo de los costes de la vida y cuatro millones de parados, es de un cinismo extremo.

La España burguesa se cae a pedazos, e individuos como este demuestran su desconexión de la realidad. Mientras para el deporte de base no hay dinero, e inclusive atletas de disciplinas no mediáticas que han acudido a los Juegos de Río cuentan con medios precarios, se nos presentan hagiografías de personajes como este, demostrando una vez más que el deporte es pura ideología. Para la clase obrera, Nadal no es ningún patriota, independientemente de que defraude impuestos y tribute en el extranjero. Quienes colaboran con el sistema que mantiene al pueblo en la miseria y el sufrimiento nunca pueden ser llamados patriotas ni ejemplos de nada.

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