Solidaridad con la Coordinadora Antifascista de Madrid ante el brutal desalojo del CPO La Trinchera

Nos hacemos eco de la nota de prensa de la Coordinadora Antifascista de Madrid y nos solidarizamos con todos aquellos colectivos o personas que sufren la represión del Estado burgués, así como denunciamos la falta de lugares al servicio del pueblo para realizar todo tipo de actividades, como no podía ser de otra manera en un Estado burgués que consagra la propiedad privada de estos.

Este domingo 18 de junio, en C/Infanta de las Mercedes, 93 tuvo lugar otro abuso de poder  por parte de la policía.

Hace una semana se liberó un edificio abandonado desde hace años, haciéndose pública esta ocupación el día 18 de junio. Esa misma mañana la policía se personó en el centro y dos personas se identificaron como portavoces, iniciándose así el proceso judicial.

Sin embargo, pasadas las 10 de la noche, sin previo aviso, 10 furgones de la UIP se presentaron en el centro. Sin identificarse como policías, intentaron tirar la puerta abajo. Finalmente, entraron tirando abajo la pared, causando lesiones a quienes se encontraban en el interior. Cuando consiguieron entrar, procedieron a desalojar el inmueble de manera extremadamente violenta y sin intención de dialogar, con los números de placa ocultos y sin mostrar ningún tipo de orden judicial, mostrándose algunos de ellos especialmente “alterados”.

Los ocupantes del edificio, al percatarse de que se trataba de los antidisturbios, no ofrecieron ningún tipo de resistencia, tirándose muchos de ellos al suelo con las manos en la cabeza, situación que aprovecharon los agentes para golpearles de manera indiscriminada. El ensañamiento fue tal que hasta un antidisturbios tuvo que parar a un compañero suyo diciendo “para, que lo vas a matar”.

Un grupo de chicas que se encontraba en el edificio fueron registradas de forma intimidante y vejatoria. La agente que les registró les quitó la camiseta delante de otros agentes y les tocó los pechos y sus órganos genitales de manera humillante. Esto provocó que a una de estas chicas le diera una crisis nerviosa, lo que hizo que la policía le tratara de manera aún  más violenta y la redujese contra las escaleras. Además, los agentes hicieron numerosos comentarios machistas y misóginos, así como comentarios racistas a personas migrantes.

Durante el trascurso de los hechos, 6 personas fueron detenidas (uno de ellos de 16 años). Curiosamente, los policías que les detuvieron, conocían sus nombres antes de incluso identificarles, a pesar de que ninguno de ellos tiene antecedentes y no viven en Madrid capital. Todos eran del mismo pueblo, Alcobendas, lo que muestra que estamos ante una caza de brujas y los policías sabían previamente a quién detener.

Una vez esposados en el suelo, los detenidos siguieron siendo golpeados, estando alrededor de una hora tumbados en el suelo, recibiendo amenazas y golpes si miraban a los agentes para que no pudieran identificarles.
Durante este tiempo, los policías se dedicaron a golpear el suelo a su lado con todo tipo de herramientas y objetos contundentes que encontraron en el edificio, y se los llevaron diciendo que lo tenían los detenidos.  Llegando a decir que uno solo de los detenidos llevaba un escudo, un casco, una pesa, un martillo y un tirachinas, y que otros dos llevaban cascos y martillos. Algo que se desmonta fácilmente ya que todos los acusados de llevar casco, tienen brechas o contusiones en la cabeza, así como lesiones de cubrirse de los golpes.

Todos fueron trasladados a comisaría. Allí, los malos tratos no cesaron. Uno de los detenidos perdió la movilidad de parte de los dedos a causa de las horas que les tuvieron esposados, con los grilletes fuertemente apretados. Transcurridas estas horas llegó el SAMUR a comisaría, atendiendo a los detenidos con un trato totalmente deficiente, rozando la omisión del deber de socorro. Uno de ellos, que tiene problemas cardíacos, estaba sufriendo taquicardias en ese momento, y no recibió la asistencia médica pertinente, teniendo que ser ingresado nada más salir del juzgado de declarar, y operado de urgencia al día siguiente. A los detenidos que tenían brechas en la cabeza no les dieron puntos de sutura, para evitar así, que estas lesiones sean consideradas graves jurídicamente hablando.

Al día siguiente, todos los detenidos fueron puestos en libertad con cargos, siendo acusados de un delito de usurpación y atentado agravado por el uso de objetos peligrosos, cargos fruto de un montaje policial que solo pretende criminalizar a la juventud combativa que crea espacios alternativos, solidarios y libres de discriminación para los vecinos y vecinas.

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